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ProBiol

Crónica de la reunión

Como ustedes saben, el pasado sábado 22 de mayo se realizó la reunión plenaria del PROBIOL en las oficinas de la bella airosa.

 

El día anterior desempolvé el asador y puse al sol el costal de carbón de ébano. Debido a que el menú incluía carne y grasa bovina, el sábado muy temprano acudí al meat market para pedir roast beef y fajitas de pollo por aquello de las dietas. Se tomaron en cuenta las papas al carbón rellenas con margarina y crema, ensalada de nopales, cebollas cambray, ensalada de pepino, zanahoria y jícama, sin faltar las salsas con habanero, y claro está, cerveza. Para los abstemios, agüita de Jamaica. El changarro abrió temprano, de hecho me encontraba tirando las primeras carnes al grill cuando empezó a ladrar “La bola” (la mascota de la casa, una perrita fox terrier), volteé a mirar su plato de croquetas para verificar que no ladrara de hambre, pero la causa era que Darío se estaba estacionando enfrente de la casa. Como siempre puntual, Darío arribó con  Joshua, quien según esto, atraviesa por el conocido periodo de la punzada, sin embargo, durante la reunión no se manifestó ningún síntoma, de hecho nos dijo -al rato nos vemos-, y se fue con Jorgito a jugar Play station.

 

Para no perder la costumbre, comenzamos a “checar” las salsas -¿Cómo ves Darío les faltan chiles o así están bien?- ya estábamos sudando como marranos de lo enchilados y del calor tanto del asador como del sol, de hecho los que estábamos, ya habíamos concluido el trámite de verificación de las carnes cuando llegó Magda con el Doctor Alejandro, Alejandro es compañero de Magda en el CINVESTAV, quien por cierto solicitó ante el pleno su integración formal como socio del PROBIOL, dicha petición será puesta a consideración durante los siguientes días y se emitirá el dictamen resolutivo, no dudamos que la respuesta sea favorable.

 

Me encontraba saludando a Magda y Alejandro cuando apareció Poncho, prácticamente llegaron juntos. Enseguida Magda ingresó su contraseña: un excelente vino proveniente de las bodegas del fin del mundo en la Patagonia argentina, de exquisito sabor afrutado. También de sus múltiples viajes, una artesanía hecha botella, ni mas ni menos que desde el Perú, el autentico “Pisco”. Cuando nos dijo “Pisco”, Darío corrigió –querrás decir Pisto- Darío, por favor, -no seas falto de ignorancia, expresó Magda -el Pisco es una denominación de origen para una variedad de aguardiente hecha de uvas, o sea como un brandy. Se produce nada más en Perú desde finales del siglo XVI, y es la bebida típica de ese país, como aquí el Tequila, guey-. Mas tarde nos contó que a todo viajero que llega al Perú, se le ofrece Pisco para dejarlo bien “Pisto”, y su reputación ha traspasado fronteras, como lo atestiguan los embarques del puerto de pisco hacia europa y otras zonas de américa desde el siglo XVII.

 

Como lo prometido es deuda, mi estimado Poncho, al llegar hizo entrega del Chori y pidió antes que nada, se le sellaran y firmaran los tránsitos o permisos de su querida esposa Claudia. Pero que les digo del Chorizo de Toluca mis estimad@s, cuando abrí la bolsa que lo contenía, nomas de verlo le dije a Poncho –tiene buena pinta- sin mas trámite corté algunos pedazos y los puse a la parrilla. Señores, aquello comenzó a soltar su aroma, nos volteamos a ver disimuladamente Darío y su servidor- bueno pues vamos a darle que es para hoy- hicimos como que “los estábamos esperando”, debo confesar que dobleteamos como si nada. Y no era para menos, el chorizo proveniente de “La Alianza” una cadena de carnicerías que se caracteriza por elaborar el mejor chorizo de Toluca, se prepara con almendras y piñones, solo con la mejor carne. Confieso ser fanático del chori, aquí en Pachuca se consigue de buena calidad pero el que llevó Poncho no tiene máuser, es el mejor.

 

Concluimos con la cata de chori con roast beef y fajitas, Magda elogió las papas al carbón y bueno, como dijo alguna ves mi tía -aquí hace mucho calor, mejor nos metemos paradentro. En sobremesa catamos el vinito argentino y ¿Por qué no? arrímate el Pisco, dejamos las chelitas pa’ después. La verdad sobraban temas como alguna ves dijo Armando Sánchez –ustedes pongan el tema y yo lo discuto-. Nos encontrábamos gratamente riendo pero especialmente de una “revelación” que haría Darío, digo revelación por que hasta ese momento yo tenía una “verdad” del episodio aquel del “Pornopozole” en casa de Carlitos Rojas.

 

Resulta que por ahí del segundo semestre de la carrera, semestre más, semestre menos, Carlos Rojas, nos hizo una cordial invitación a comer pozole en su casa. Recuerdo que entre los invitados estábamos Janette Rojas, Rocío Thompson, Malena Rangel, es decir, las gachas. No podían faltar Juan Rivera, Alfonso Delgadillo, Gustavo González, Darío Ibarra y yo (es posible que falte alguien pero no recuerdo quién). Mi versión de los hechos había sido que en el ir y venir de los platos de pozole, tostadas y rábanos, de pronto “alguien” de la familia de Carlos se dirigió a la sala para introducir una película en la video. Podíamos ver perfectamente el televisor, algunos por la ubicación de la mesa, tenían que voltear para apreciar el monitor, sin embargo, creo que nadie puso mucha atención al asunto por que nos concentramos en el ritual de vestir el plato, así como de maquillar las tostadas con crema y queso. Tal vez llevábamos unas dos o tres cucharadas  de pozole cuando los rostros comenzaron a cambiar su expresión, debo aclarar que no a causa del pozole, este último estaba delicioso, sino por lo que estábamos viendo y escuchando en la tele. Para no adelantarles nada y narrar tal como se vivió, un tanto por que teníamos la boca llena y otro por que sinceramente no teníamos comentario, nadie dijo nada.

 

La película estaba un poquito adelantada según nos contaría después Darío, es decir que no se reinició, la neta, ni hizo falta. Las imágenes que veíamos eran las de una película pornográfica cuyas escenas se desenvolvían en un clásico granero gringo, ya saben lleno de pacas y paja regada por todos lados. Los protagonistas muy profesionales rebotando entre paca y paca, sin censura ¡oh my good! No terminé de digerir aquel escenario. Contemplé la expresión de Carlos y su familia, sinceramente como si nada particular estuviera pasando. Díganme ustedes ¿Quién se sienta a comer un rico y suculento pozole, acompañado de una buena película pornográfica? ¿Estoy mal? No supe nada mas del tema, únicamente me quede con la idea de que Carlos y su estimada familia se ubicaban en un canal de amplio criterio, de muy, pero muy open mind, hasta me consideré recatado. El resto del personal sobre todo las damas, dejaron por un ladito del plato la carnita de cerdo.

 

Después de la revelación no estoy extrañado, incluso ¿Cómo es que no se me ocurrió antes?  El dueño de la película era Darío–Resulta que Gustavo me pidió que le prestara la película y coincidió que ese día del pozole, yo se la llevé… nos contaría Darío. El caso es que estando en casa de Carlos, Gustavo le dijo a Darío en vos baja: Dile a Carlos que la ponga… según Darío, pensó que le negarían la petición, el resultado ya se los platiqué, ahora las cosas cambian ¿Qué pensaría de nosotros la familia de Carlos?...

 

Minutos después, no recuerdo porque mencionaron el tema de los parásitos en roedores que entre otros asuntos, trabaja el Dr. Jorge Falcón, cuando de pronto sonó el timbre, ladró la Bola, abrí la puerta y era El Dr. Jorge Falcón con su querida esposa e hija. No te vas a morir pronto –le comenté- estamos hablando de ti. Cinco minutos después, llegaron Normita y Guillermo Córdova con sus enormes hijos, definitivamente al ver a sus hijos, me quedó claro que ya somos la generación pasada, no somos nada, siguen ellos. Llegaron justo a tiempo con los refrescos por que Darío se acabó el agua de Jamaica. Ya integrados todos en la reunión, recordé a Jorge Falcón sobre la salida que tenemos pendiente a la sierra Otomí Tepehua, con fines de investigación precisamente para trampear roedores –un día de estos nos ponemos de acuerdo, no urge tanto por que el colega mayormente interesado no se encuentra en la Universidad- me dijo- Le pregunte ¿en la UNAM? –no, aquí en la UAEH (universidad Autónoma del Estado de Hidalgo). Resulta que nuestro buen Jorge Falcón, se encuentra laborando en la UAEH, y vive en un fraccionamiento ubicado a escasas 3 calles de donde me encuentro.  Me acordé de Guillermo Jiménez, cuando comentó que no podía venir a la reunión por que no vivía a una cuadra de mi casa, así es la vida.

 

Como eso de las 6 de la tarde, Poncho me recordó del permiso y su próxima retirada, Darío no perdió minutos, aprovechó al máximo el tiempo recordando y precisando fechas, lugares, protagonistas, comentarios, aclaraciones y reconocimientos. Norma nos puso al tanto de su condición, de hecho la vimos con buena salud, debo decir que cuenta con el apoyo de nosotros, pero sobre todo de su Oso fiel, a quien le mando un fuerte abrazo por preocuparse tanto de Norma, ¡esos son hombres no payasos!

 

Dieron las 7 y se despidieron Darío, Joshua, Norma, Guillermo y familia. Más tarde les siguió Poncho con las fotos. En eso Magda me preguntó sobre “La Castañeda”, un bar pachuqueño de buena locación para viajeros bohemios que gustan de un buen trago y una guitarra afinada,  además donde se interpreta trova cubana y mexicana. Me comentó que vía internet no logró reservar una mesa para el próximo fin de semana en donde actuaría Edgar Oceransky, así que requería de apoyo para ubicar el lugar, me ofrecí para acompañarla. En eso llegó mi suegra con mi cuñado, pensé en dejar a los niños encargados con ellos mientras íbamos a La Castañeda, pero Odila decidió quedarse con su mamá.  En ese transe, al salir y respirar aire fresco, sentí que las cervezas y el vino me jugaban una broma macabra, no estoy seguro que fue lo que ocurrió primero, si Jorge falcón y familia aprovecharon para despedirse, o se despidieron cuando marchábamos a la Castañeda.

 

La noche arribó a Pachuca. Llegamos en 15 minutos al sitio, entramos y la primera impresión fue buena por que en un segundo estábamos en la barra envueltos en una atmósfera cálida y relajada. De hecho, era temprano para la presentación de la artista invitada. Quienes nos recibieron gentilmente lamentablemente nos indicaron que la presentación de Oceransky se canceló previamente a un comunicado de su representante, en donde se manifestaba que el artista se encontraba luchando entre la vida y la muerte en un hospital gabacho. Esperamos que se recupere pronto. Miramos alrededor, y sin pensarlo, Magda sacó un revolver de su bolso y amenazó con dispararnos a Alejandro y a mí sino la acompañábamos con un trago ¿Quién ofrece resistencia ante tal invitación?

 

Nos ubicamos en la mejor mesa frente al pequeño pero acogedor escenario. La verdad el plan no incluía escuchar a nadie en especial, solo queríamos un traguito mas. Poco a poco y sin sentirlo, fuimos tocando temas que solo un lugar como ese te invita, a reflexionar asuntos que únicamente los analizas en la soledad y su silencio. El sitio se presta para pensar en voz alta, hablar de tus miedos, preocupaciones, pendientes, retar a los recuerdos duros, a los fantasmas y demonios que no has logrado ahuyentar, o bien como dije antes, a gozar la bohemia del ayer y del presente. Creo que dentro de mi estado de embriagues, me di cuenta que la velada sirvió para que Alejandro se librara de una gran lápida sobre su espalda, Magda aquilató dos asuntos que asumía sin valor y perdidos en el laberinto de la rutina. Yo, reflexionando sobre los amigos presentes y ausentes, en la mesa de un barcito, disfrutando de la música en vivo.

 

Finalmente, Remato con unas líneas de Tirtamo, mejor conocido como Teofrasto de Ereso, creo que fue un griego quien hizo la primera clasificación sistemática de las plantas basada en sus propiedades médicas:

 

Los amigos nos visitan cuando los invitamos, pero en la adversidad vienen, sin ser invitados.

  

 

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